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Archive for 18/04/11

Eduardo Pedruelo es licenciado en Geografía e Historia y toda su trayectoria profesional se ha desarrollado en torno a los archivos, ha desarrollado diferentes cargos y funciones, entre las que destaca, jefe de sección en el Archivo General de Simancas, director del Archivo de la Real Chancillería durante nueve años y director del Archivo de Simancas en la actualidad, desde hace año y medio aproximadamente. Es un enamorado de los documentos, la historia y de su trabajo  e insiste en la importancia del Archivo General de Simancas, tanto por los documentos, como por el edificio y quiere darlo a conocer por encima de todo.

¿Cuál o cuales son las funciones principales del director del Archivo General de Simancas?

Dirigir es la función principal, que implica coordinar, controlar e impulsar. Las funciones encomendadas del archivo son conservar la documentación que se ha heredado y difundirla, orientada al público especializado e investigador y al gran público. El público investigador es el que ha tenido más tratamiento desde que en 1844 se abriera el Archivo a la investigación, es un público muy concreto que requiere un trabajo muy específico y restringido por necesidad, no por tener restringido el acceso, que antes era muy elitista, ya que hoy es de carárter universal; si no que la barrera está en el propio carácter de los documentos ya que se precisa un conocimiento muy amplio de paleografía, historia y derecho para acceder al contenido, por eso tiene un público muy minoritario. Además está dirigido al gran público, hay que hacer consciente a la sociedad del inmenso valor patrimonial que conserva este Archivo, que es un patrimonio de todos y si no se conoce no se puede valorar. Algo que viene desarrollándose desde hace mucho tiempo, a mediados de los años 50 había medias de 2.500 visitantes al año, que venían a ver el Archivo, con los medios de transporte que entonces había, una barbaridad. El año pasado vinieron alrededor de 12.000 personas.

LLeva un año y medio como director del Archivo de Simancas, ¿cómo ha pasado ese tiempo?

Volando.

¿Le costó adaptarse?

La carga de trabajo es muy grande y es un sitio muy importante y de mucha visibilidad y eso hace mella pero estoy muy contento.

¿Para este trabajo hay que tener vocación?

Sí. Yo creo que para todos hay que tener vocación. Este es un trabajo muy bonito, que entraña una grandísima responsabilidad sobre el patrimonio que es de gran valor y porque es un servicio público. Yo, desde luego, soy un enamorado de mi trabajo y la mayoría de la gente que trabaja también lo es. Definitavamente sí.

Una de sus iniciativas, fue abrir el Archivo al público y lo consiguió de buen grado con las jornadas de puertas abiertas, ¿por qué cree que es tan importante?

Porque es un patrimonio de todos. Lo que aquí se conserva aunque lo utilice poca gente, es muy importante, aquí está nuestra historia, nuestra memoria, nuestra idosincrasia y no se puede afrontar el futuro sin tenerlos en cuenta. Pero es que además este edificio no está compuesto sólo por los documentos, también es muy importante el edificio en sí, porque puede ser admirado, contemplado y disfrutado por todos y es lo que más emociona a la gente que lo visita. Porque se conserva muy bien, tanto el exterior como el interior y los armarios y las estanterías que se crearon para la conservación de los documentos siguen estando en perfecto estado de conservación.

¿Ha aumentado el interés por los turistas para venir a conocerlo?

Siempre ha existido interés por venir a conocer este Archivo. Yo creo que en épocas anteriores no hemos estado a la altura de las circunstancias por falta de medios no por falta de voluntad. Ahora hay una mayor sensibilidad pero además la oferta cultural se ha multiplicado, lo que está claro es que el interés es altísimo y todo lo que se organiza desde el Archivo siempre tiene una respuesta favorable.

También celebra exposiciones, conciertos… ¿son facilidades para dar a conocer el monumento, no?

Todo contribuye porque entendemos que tan útil para el Archivo de Simancas es venir a investigar una mañana como venir a disfrutar una noche de verano de un concierto, esto está muy claro.

La semana pasada tuvo lugar la Semana Cultural de la naturaleza en el colegio Los Zumacales, y por ello se hicieron actividades en el Archivo, como la plantación de plantas aromáticas en el foso, ¿cómo surgió la idea?

Fue realmente de la director del colegio, María Jesús Hernández, que nos lo propuso y accedimos encantados de inmediato. Pero esto no es más que reeditar el pasado porque siempre ha habido una excelente colaboración entre el colegio y el archivo, y ahora vamos a comenzar a mantener contacto con el nuevo colegio. Ha sido una idea magnífica.

¿Cree que esta actividad es buena para acercar el Archivo a los niños desde tan pequeños?

En primer lugar los niños de Simancas son muy especiales ya que van a visitar el archivo de su pueblo y no es cualquier cosa, pero además, simplemente el hecho de que se den una vuelta por el foso, de que hayan visto las plantas, los insectos, de que hayan plantado plantas y se les haya dicho que lo que hay en el Archivo es muy importante, probablemente sea la primera piedra que cimiente un conocimiento más profundo en el futuro y cuanto antes se nos haga saber que contamos con un patrimonio extenso pues mejor.

Este Archivo es uno de los más importantes de España, esto da un poco de respeto a la hora de trabajar, porque es mucha responsabilidad, ¿no?

Sí. Todos los que trabajamos en el archivo tenemos conciencia de ello. Es un privilegio trabajar aquí pero también es una responsabilidad, aunque se hace con gusto la verdad.

Antes estuvo trabajando el el Archivo de la Real Chancillería en Valladolid, ¿qué le diferencia al de Simancas?

La principal diferencia es el carácter de la documentación. También es de la edad moderna pero solamente se conserva documentación judicial y aquí predomina la documentación gubernamental. Además en la documentación de Simancas es el estado el que domina y la documentación de la Real Chancillería  proporciona una visión de la vida de los particulares que no suelen dejar constancia sobre su existencia.

Los vecinos de Simancas, ¿valoran realmente la importancia del Archivo de Simancas?

Sí. Todos los vecinos de Simancas aman al Archivo, lo han visto o se han criado con él y están muy orgullosos del Archivo de su pueblo.

¿Qué es lo que más le gusta del Archivo?

Todo, es muy difícil elegir. Además en la última rehabilitación ha servido para devolverle el esplendor perdido y devolverle la pureza que se perdió en el siglo XX, porque parecía que se amuebló de una manera para darle un aspecto más histórico del que propiamente tenía el edificio. Ahora todo se ha eliminado y hay un contraste entre el mobiliario moderno y la arquitectura antigua que realmente es magnífico.

A la hora de trabajar, ¿qué es lo que más y lo que menos le gusta?

Lo que más, los documentos sin duda y el trato con mis compañeros y los que menos, por una cuestión de timidez, la prensa, pero es necesaria y nos ayuda mucho a que la gente nos conozca.

¿Por qué tiene que venir la gente a visitar el Archivo?

Porque lo que se conserva aquí es único, porque el edificio es impresionante y no hay nada parecido en otro lugar del mundo y porque lo que no se suele ver constituye nuestra esencia, nuestra memoria y allí está metido nuestra idiosincrasia como pueblo y es fundamental, un pueblo sin historia no puede conocerse.

¿Qué le espera al Archivo en un futuro?

Esperamos intensificar la difusión, hacer cada vez más visible el archivo a la sociedad. Abrir el gabinete pedagógico muy pronto que es ofrecer un servicio a los centros de enseñanza para venir al Archivo y que los alumnos desarrollen actividades con una unidad didáctica establecida de antemano. Además pronto contaremos con guías y también queremos abrir el Archivo a la investigación por la tarde.

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